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BREVE HISTORIA DE LA PESCA CON MOSCA

 

No es cierto que la Pesca a Mosca se practique sólo desde hace algunos cientos de años, actualmente se tiene noticias de que la pesca con señuelos que asemejan insectos, u otros animales de los que los peces se alimentan, es más antigua de lo que parece. Estos son algunos textos que tratan sobre este tema:

 

-Siglo III. Claudio Eliano. Tratado sobre el método macedonio para pescar con moscas artificiales.

-1496. Dama Juliana Berner. Treatyse on Fysshynge with an Angle

-1539. Fernando Basurto. Tratadico de Pesca

-1624 . Juan de Bergara. Manuscrito de Astorga

-1651. T. Barker. The Art of Angling

-1653. Izaak Walton. The Compleat Angler

-1825. Luis Peña. Manuscrito de Luis Peña

-1881. Dr. Henshall. Book of the Black Bass

-1886. Frederic M. Halford. Floating Flies and How to Dress Them

-1889. Frederic M. Halford. Dry Fly Fishing in Theory and Practice

 

En Egipto, dos mil años antes de Cristo ya pescaban con caña, como lo demuestran pinturas y bajorelieves encontrados en una de sus tumbas, donde observamos claramente entre las distintas artes de pesca, como redes y líneas de mano, a un pescador con una inconfundible caña de mano sacando un pescado. Posiblemente el futuro nos traerá importantes sorpresas sobre las verdaderas raíces de la pesca con moscas artificiales. Algunas pueden provenir de la China donde se practicaba siglos antes que en Macedonia.

Las primeras menciones de la pesca con mosca, citadas en antiguos escritos orientales, se remontan al parecer a 2000 a.C. durante el período de la dinastía Shang, en donde se menciona el uso de anzuelos cubiertos con plumas de martín pescador para engañar a ciertos peces. os inicios de la pesca a mosca

Al historiador romano Claudio Eliano ( 175 a 235 d.C.) debemos la primera mención específica y descripción de una mosca artificial en toda la literatura antigua, hace más de diecisiete siglos.

Los pescadores eran nativos de Macedonia y en el río Astraeus, según la obra de Eliano "De la Naturaleza de los Animales", los macedonios pescaban algún tipo de trucha con moscas hechas de lana roja y plumas de gallo de color similar a la cera. Esta es la descripción que hace en el primer apartado del libro quince

 

.::"Los tábanos de Macedonia"::.

 

Yo conozco, por haber oído hablar de ello, una manera de pescar que se practica en Macedonia y es la siguiente.

Entre Berea y Tesalónica corre un río llamado Astraeus. Pues bien, hay en él peces que tienen un color moteado; qué nombre les dan los nativos, es mejor preguntárselo a los macedonios. Estos peces se alimentan de moscas del territorio que vuelan por encima del río, las cuales no se parecen en nada a moscas de otros lugares, tampoco se parecen a las avispas ni nadie podría razonablemente comparar a esta criatura con las que llaman "anthedones" ni con las verdaderas abejas, si bien comparte con alguno de esos insectos algún rasgo distintivo. Todos los nativos llaman a este insecto "hippouros". Se posa sobre la corriente y busca el alimento que le agrada, pero no puede pasar inadvertido a los peces que nadan bajo la superficie. Así, cuando un pez ve a un "hippouros" flotar sobre la superficie, va silenciosamente nadando bajo el agua, por temor a removerla y para evitar que se escape la pieza.

Pues bien, los pescadores conocen este proceder del pez, pero no hacen ningún uso, como cebo para los peces de estos "hippouros".

Y así, con pericia de pescadores de caña, engañan a los peces apelando a la inteligente astucia siguiente: cubren el anzuelo con lana purpúrea y encajan en la lana dos plumas que le nacen al gallo bajo las barbas, y que tienen un color céreo. La caña mide seis pies de largo y otro tanto el sedal. Lanzan este artificio al agua y el pez, atraído por el color, se acerca y lo muerde quedando cautivo"

 

Esto convierte a los macedonios en los primeros pescadores, sobre los cuales poseemos un testimonio escrito, que practicaban este arte con mosca artificial. Así es que las bases de la pesca con mosca, la imitación de un insecto y su correcta presentación, parecen haber nacido hace más de 1.700 años, y no han variado apreciablemente hasta nuestros días.

De los pescadores con mosca anteriores a los macedonios sólo podemos hacer suposiciones, y por el momento no se tiene ninguna prueba fehaciente. Se sabe, sin embargo, que los elementos del pescador deportivo, la caña, la Iínea y el anzuelo datan de mucho tiempo antes que los escritos de Claudio Eliano.

"Treatyse on Fysshynge with an Angle" de Dama Juliana Berners

Al estudiar el tratado resuIta evidente que la pesca cDespués de Eliano no aparecen nuevos escritos de pesca con mosca hasta que en 1496 aparece formando parte de una nueva edición del libro de "St. Albans", el "Treatyse on Fysshynge with an Angle", aparentemente escrito por una abadesa de Sopwell (Inglaterra) llamada Dama Julian0a Berners. Es interesante saber que esta abadesa posiblemente no existió, de todas maneras no está nada claro que fuera la autora del libro, y hay mucha leyenda circulando alrededor de este asunto. Para algunos esta obra es una copia de un manuscrito bastante más antiguo que pudiera tener origen francés o tal vez español.on mosca ya estaba perfectamente desarrollada en tiempos de la abadesa Berners y, si bien no tenemos escritos anteriores, es raro que una abadesa fuera totalmente autodidacta y escribiera una obra de tal valor técnico sin tener fuentes previas.

Es de suponer que los escritos anteriores que sirvieron de base a su trabajo se perdieron definitivamente o no han sido hallados hasta el momento. Al igual que el romano Eliano, Dama Juliana Berners utiliza el vocablo "moscas" para sus señuelos, nombre que seguimos aplicando a todos los anzuelos vestidos con plumas, pelos y materiales sintéticos, ya sea que nuestra mosca imite un pececillo, un cangrejo, un ratoncillo o a verdaderos insectos. Desde Dama Juliana Berners centenares de escritores han enriquecido el arte de la pesca con mosca y su sola mención llenaría un Iibro. El "Tratadico de Pesca" de Fernando Basurto y "El Manuscrito de Astorga" de Juan de Bergara, son dos importantes obras en la historia de este tipo de pesca que merecen ser tratadas en este apartado.

 

.::Tratadico de Pesca::.


Fernando Basurto, un soldado aragonés retirado, escribió en 1.539 un libro titulado "Dialogo del Cazador y el Pescador", dentro se incluye el "Tratadico de Pesca". Este tratado posee gran importancia porque es el primer trabajo literario conocido que le da a la pesca el rango de deporte. El texto de Basurto muestra como pescaba el autor, usaba una caña de madera de dos tramos, una barba de ballena para el puntal y recomendaba pescar de la siguiente manera:

"Con la pluma se tiene que pescar como es dicho en las corrientes, sin plomo y sin vela, sino sólo con la pluma, echándola abajo en la corriente y subiéndola por el río arriba con razonable presteza, de tal manera que vaya la pluma arrastrando por encima del agua hasta lo alto de la corriente, porque de aquella manera se ceban las truchas a las moscas verdaderas que por eso las engañan las artificiales ".

Además, el pescador invita a capturar moscas naturales en el río para ver como conjuntan sus colores y a usar imitaciones del mismo colorido. También explica, por primera vez, el proceso de montaje de una mosca. Basurto usaba anzuelos de paleta, las moscas estaban formadas con seda para formar el cuerpo y el anillado, y con puntas de plumas de capón o anadón para imitar las alas.

Los Diálogos de Fernando Basurto

Noble Señor:

Hizo tanta impresión en mí la merced que ayer me hicisteis a trueco de las muchas palabras que pasamos, que no he visto la hora de haberos servido, como también os sirviera en otra cosa que mayor fuera. Y sobrando en mi este deseo, luego que de mi os apartaseis me fui a mi casa con la pesca de vuestra bolsa.

Y con el sobrado regocijo, gloria y placer del doblón me puse a escribir el tratadico de la pesca con tan entera voluntad como mi servicio lo muestra, donde muy por extenso y en toda claridad hallaréis todos los cebicos y golosinas con que así en el mar de Levante como en los ríos de Poniente se puede pescar, y con que tiempos y en que meses y en qué lugares se hallan los cebos, y en que maneras los han de entretener, y como los han de engastar en los anzuelos, y como se debe pescar con ellos.

Y acordándome de la necesidad que tienen los pescadores del aviso de la paciencia para entender en tan gozoso deleite, he querido dársela por tenida para que usen de ella siempre que, pescando, los peces no cumplan su deseo. Porque si en tan sazón no permiten sufrimiento, imposible es que ninguno pueda esperar la tardanza que en picar algunas veces hacen los peces, y podría ser que los mal sufridos arrojasen las varas por el río o las quebrasen. Y como este ejercicio siempre está provisto de muchas esperanzas, ninguno debe con brevedad enojarse, porque si un rato no son comilones los pescados, en otro son tan golosos que por mucho comer infinitos pierden la vidas. Y pues su condición es a todos notoria, y aun muchas veces acaece lo mismo que los hombres, y no pocas veces de las mujeres, que el sobrado comer los trae a perdición, conviene no estar sin esperanza, que ahora, si no ahora, comerán.

Verdad es que para no estar confiado es de mirar y tiempo que corre, porque si es afortunado, de sobrados vientos o de muchas aguas, no conviene esperar que hagan virtud, porque en tiempos que corre tormenta o sienten los pescados que viene fortuna no esperan en los cantos de las riberas, antes se van a las honduras a librar de los trabajos, como también acaece en muchos animales que por salvarse de los peligros que acaecen de las tormentas buscan lugares de salvamento, así como el tejón lo hace, que luego que siente su venida, apercibe debajo de la tierra su estada con las vituallas que tiene necesidad para sostener la vida. Ejemplo saludable es para los varones el ejemplo que dan pescados y animales para decir que cuando corre la tormenta de los pecados que huyan a los lugares de salvamento porque no mueran sus animas a manos de sus extraños peligros; y huidos, que se aperciban de vituallas como el tejón para sostener la vida con obras de corrección, porque si esto no lo hacen y esperan a la orilla, no se dejarán de perder, como también harían los pescados si la pelea de las ondas y las olas esperasen.

Pues luego no deben buscarlos los pescadores en tales tiempos, sino en alegres mañanas y en tardes serenas y tiempos apacibles, cuando ellos en pescar y los pescados en comer reciban delectación, porque de otra manera es gritar en el desierto y darse pena con el ejercicio y perder la paciencia y aburrir el sufrimiento. Y como todo esto sea necesario para que los hombres se hagan maestros y gocen de tan sobrado placer, conviene que se rijan por la memoria de este tratado, el cual va sacado de la experiencia de muchos y grandes pescadores y de la mía, que algunos años por mar y por tierra lo he usado por apartarme de algunos vicios que son sepultura de los hombres y perpetua prisión de sus ánimas. Lo cual excusa este ejercicio por los nobles efectos de que está vestido, aunque en la verdad, no es sin razón avisar a los menestrales que no todos los tiempos que corren buenos para pescar debe ir a pesca, por las faltas que harían en sus casas; ni los clérigos todos los días, a lo menos antes de cumplir con Dios lo que deben en decir misa y rezar sus horas; ni tampoco los letrados, por la falta que harían a los pleiteantes. Porque como este ejercicio sea tan codicioso, no es en las manos del hombre dejarse de él cuando la ventura corre.

Y remitiéndome a su sabio conocimiento más que a mi elegante decir, y más a vuestra nobleza que a mi osado decir, acabo de dar principio al tratadico que comienza así:

CAPITULO I

Que declara los nombres de los cebos con que en el mar se pesca a la vara.

Primeramente, el calamar, las sardinetas chiquitas, los hígados de peces grandes, el cuerpo del cangrejo quitadas las piernas, los pececicos de los ríos dulces, la masa hecha de queso muy salado y de harina dos veces cernida. La sardina arencada ranciosa, desmenuzada y revuelta con los hígados de peces grandes, hecha una gran pella y revuelta con arena, es buena para cebar y traer los pescados a la orilla, y mejor si lleva queso rallado y salado.

Con estos cebos se toman en el mar de Levante lobos, sardos, mabras, barates y doradas y otros pescados pequeños, pescando con vara larga y largo aparejo desde la orilla. Y conviene que sean los anzuelos crecidos y bien templados, y más pescando a los lobos, donde mayores anzuelos se permiten y más pelos en el sedal, lo que no es menester pescando a los otros pescados por ser más pequeños y no tan malos al sacar.

CAPITULO II

Que declara como se debe pescar con aquestos cebos.

Primo, la lombriz, cogida de dos o tres días, que este correosa, es buena para con agua turbia y pardilla pescar; con algo gordillas, las truchas al suelo, y a los barbos y anguilas; y con delgadas y primas a las bermejuelas o samarugos, pescando a la vela en los meses de marzo, abril y mayo y en tiempos que el agua venga buena.

Las lombrices grandes y negras son buenas para el agua turbia cebar las cuerdas para tomar barbos y anguilas. Las lombrices son buenas para pescar en la balsas retenidas a las tencas, el cebo en el suelo, con pequeños anzuelos, porque tienen las bocas pequeñas, y para las anguilas conviene que no sean grandes.

Las lombrices en agua clara valen poco, si no es pescando a las bermejuelas o saramugos, con dos pelos y muy sutiles anzuelos y muy chiquita la lombriz y muy chiquita vela y poquito plomo. Hase de poner por la cabeza en el anzuelo.

La draga o gusarapa es uno de los acertados cebos que hay para con ella pescar a las bogas y las madrillas, pescando al andar, con vela y plomo en agua clara y sutiles aparejos y no más sino con dos o tres pelos y el sedal no más largo de la vara. Hase de poner por la cola en el anzuelo y hase de pescar con ella en todos los tiempos del año. La draga atrae a si la trucha y los barbicos, y sepa que adonde con ella se ha de pescar es en agua tirada y no en la que esta en reposo.

Los gusanicos que se llaman casquillos, sacados de los palicos, se pesca con ellos como con la draga, y tambien es muy buen cebo, aunque no tan cierto como la draga, y también se tiene que poner por la cola.

El grillo negro que en los rastrojos se halla es para pescar a los barbos por los meses de junio, julio, agosto, septiembre. Péscase con él en agua clara y pardilla, con plomo y vela en las corrientes, y con sedal de hartos pelos si en el lance o río hay sospecha de grandes barbos, e si no, sea el sedal de cuatro cerdas. Hase de poner en el anzuelo por la cola y pescar al andar donde va amorosa el agua y probar algunas veces a la tendida.

La porqueta que en muchos pies que en las bodegas y muladares se cria es buena para pescar a los barbos en todos los dichos meses, y péscase con ella a la tendida en agua turbia, y es mejor en agua pardilla. Es necesario de pescar con buen sedal y razonable anzuelo si adonde con ella se pesca se cree que hay buenos barbos.

El cuajo de la terbera o cabrito es muy excelente cebo para pescar a los barbos desde el principio de abril hasta todo el mes de julio. Y pescarán con ello en agua clara o poco pardilla, a la tendida, en lances corrientes, no furiosos, con una pesica o muchos plomos porque el cebo este quedo. Y si quieres saber cual es lo bueno del cuajo, te digo que son los pedazos que en ellos se hallan, de los cuales partirás con un cuchillo en cantidad de una avellana, y cubrirás con ello el anzuelo y echaras a pescar. Y los pedacicos que por chicos no aprovecharán cebarás con ello el lance, echando arriba de donde pescas, porque el agua te lo traerá al lance, porque vienen los barbos al olor del cuajo.

La tripeta de cordero, que en las tripas largas muy blanca y delgada se halla, es muy acertado cebo para engañar a los barbos desde Pascua de Resurrección hasta la Pascua del Espíritu Santo. Péscase con ella como con el cuajo y en la misma agua, a la tendida, con su pesica y mucho plomo. Hase de poner en el anzuelo con muchos nudos hasta que no se parezca el anzuelo. Y dejarás que cuelgue el cabito cuanto medio dedo, porque de otra manera no puede tenerse, y también cebaras con ella el lance como con el cuajo.

CAPITULO III

Que habla de la mariposa blanca de cuatro cornecicos que de noche viene a los ríos a dar mantenimiento a los barbos.

Primeramente, hablando de esa avecica que Dios crió para servicio del hombre, es de saber que ninguna persona hasta hoy supo dónde engendra ni se cria, ni de qué partidas vienen a los ríos. Y son tan queridas las unas de las otras, que adonde van las unas las siguen todas las otras. Y es en su venida en estas partes de España por los meses de junio, julio y agosto, y jamas las ven de día hasta que ya es venida la noche y con la mayor oscuridad arriban a los ríos grandes y caudalosos. Y en las tablas grandes y hondas donde hay mucho pescado comienzan a volar junto al agua tanta cantidad de ellas que el ruido que hacen parecen a las abejas cuando están en la colmena. Y los barbos que las sienten saltan a ellas y se las comen.

Donde a saber que si allí viene un mil de ellas que ninguna se salva que no muere, o ahogadas o comidas por los peces, porque si no muriesen todas, hallarían algunas vivas a las mañanas, o verlas ir por los campos a los lugares de se sus guaridas o alojamientos, mas no las hallan sino por las orillas del río todas muertas. Y su venida a los ríos es luego que anochece, y no tienen de vida sino dos o tres horas, porque si a las once horas las van a buscar, ya todas son muertas o ahogadas. Y si hay buena luna que alumbra el río, no cumple buscarlas, porque la tienen por enemiga, como tienen la claridad, según se prueba por lo que el capitulo que precedente declara.

CAPITULO IV

Donde se declara la manera cómo se toma la mariposilla y se pesca con ella.

Es tan excelente cebo esta mariposica para pescar a los barbos que a ellas privan de las vidas, que fue necesario buscar forma para tomarlas, para con ellas pagarles el exceso que en tragarlas cometieron. Y confiando en que halló el secreto con la enemiga que las avecicas tienen con la claridad, tomo la mesma claridad por remedio en esta manera: que luego en anocheciendo, reinando la oscuridad, se fue al río en el tiempo que ellas y los barbos se daban la batalla, y llevando consigo lumbre y candela, la encendió y puso en un candelero sobre una capa negra tendida junto al agua. Y escondido en el seno de la oscuridad, vio como las avecicas salían del río y venían desvalidas a la lumbre y se metían tan sin miedo en ella que de quemadas las alas, o a revueltas unas con otras a los cuatro cuernos que tienen, caían en la capa negra los montones de ellas, que en menos de media hora estaba cubierta de ellas y tan blanca como la nieve. Fue tanto el gozo y el placer que aquel inventor recibió con la caza de las mariposillas, que no fue menor el que después sintió pescando con ellas, porque le halló tan cierto que es duda que como él haya otro en el mundo para engañar a los barbos, y algunas veces y en algunos días a la truchas. Y después de haber dado gracias a Nuestro Señor porque fue el criador de tan lindas avecicas para servicio y gozo del hombre, así cazándolas como pescando con ellas, se puso a pescar de esta manera: lo primero fue apercibido de sutiles aparejos y, puesto en la corrientes, pescaba al andar, a poca agua, con vela y plomo; y engastaba en el anzuelo de dos de aquellas mariposicas por las colas. Y tanto fue el pescado que allí tomó, que cierto quedo maravillado de ser el cebo tan excelente. La mariposica en los ríos donde hay truchas es muy probada para tomarlas en las corrientes en los días que hace nublo, en agua clara o un poco pardilla. Hase de pescar con ella al andar, sin plomo y sin vela porque vaya el cebo por encima del agua, porque ellas volando, se ceban a ellas las truchas. Y es su pescar a las mañanas, cuando ellas van muertas por el río abajo.

Los cuerpos solos de las mariposicas, que son amarillos, sin alas y sin cuernos, son muy excelentes para tomar bogas y madrilla y barbicos, pescando al andar con plomo y vela. La ova es harto buen cebo para engañar con ella los barbos. Pescarás con ella los meses de abril, mayo, junio, julio, agosto y septiembre, y mejor cuando hay mayores calores, porque como sea cebo fresco y verde, los barbos lo comen para refrescar, como nosotros las lechugas. Y sepan que no hay cebo en el mundo que primero que el barbo lo como no le huela, excepto la ova, que sin olerla se la come, y por esto se pesca a ella con vela y plomo y largo aparejo y larga vara, para poder alcanzar a las corrientes hondas cuando es en ríos caudales. Y si es en otros, llevarán los aparejos conforme a su grandeza. Mas es de saber que antes de pescar, un día o dos tienen que cebar con pedazos de ova el lance, echándolo más arriba. Y si hay certeza de barbos grandes, pescarán con linea de muchos pelos, y aún con seguidera, porque hay peligro de llevarle los aparejos o quebrarle la vara. Pónese la ova entre cerda y cerda, cuebierto el anzuelo y que cuelgue abajo cuanto un dedo. Y pescando al andar, a media agua, es muy acertado pescar en agua clara o pardilla.

El limo, que atrás está declarando que tal es o adónde se halla, es buen cebo para los barbos en los meses que la ova se declara y péscase con él de la misma manera que con la ova, en agua clara o pardilla.

La maseta hecha de levadura los meses de abril, mayo y junio es buena para los barbos, pescando con ella a la tendida en aguas claras, y mejor en las pardilla y en las corrientes que no vayan furiosas. Mas es de saber que has de cebar el lance con la misma maseta y que vaya enharinando el cebo con harina dos veces cernida.

La otra masilla para tomar bogas y madrillas en el tiempo de la cuaresma y el verano se hace en esta manera: tomar un bocado de un muy blanco pan y mascale bien y después tráele entre los dedos hasta hacerle masa, y cebar con ello el anzuelo, con unas chiquitas peloticas, y pescar en agua clara, en la parte que este retenida el agua, al andar. Mas es de saber que esta maseta no es la que prende, sino la que pone la golosina en la boca a causa de estar mucho mascada. Porque como es blanda, en llegando la boga o madrilla a ella, luego se cae del anzuelo y con esto se ceban. Donde a saber que la verdadera maseta que mata y que prende es la que se hace del pan medio mascado, porque como se hace un poco dura retiene en el anzuelo. Y como del primer encuentro no se cae, toma el segundo y traga. Y sepa que con esta maseta se toman grandes bogas y madrillas cuando comienzan a picar. Es tan limpio cebo y tan presto que el que con él pesca no ha de pensar en ofender a su prójimo, ni en lo que tiene de comer, porque si en sintiendo que le pica no tira, el se queda burlado y la boga o madrilla cumplido su deseo.

La bermejuela, que en algunas partes llaman sarabugos, es muy acertado cebo para pescar los meses de abril y mayo, pescando al andar en agua clara, con plomo y con vela. Mas sepan que ha de ser grande el anzuelo si en el río hay grandes truchas, porque como la trucha tiene gran boca y el cebo que no es pequeño, es necesario que el anzuelo sea crecido. Hase de poner el anzuelo por la cola y que vaya andando junto al suelo. Llámase esto pescar al pez.

La pluma de capón o anadón, o de otra ave que se llama buñal, es muy excelente cebo para las truchas en los meses de abril, mayo, junio, julio y agosto, en agua clara y corrientes furiosas. Mas es de notar que sola la pluma no vale nada si no se "enxire" con el cuerpo de unas moscas, hechas de sus mismo color de sedas, a veces amarilla, a veces pardas, y otras veces negras, porque son los colores de las mismas moscas a que las truchas se ceban en las corrientes tarde y mañana. Para lo cual han de saber que en cada uno de los dichos meses corren por las corrientes las moscas diferentes unas de otras, y para acertar en los rios en que hay truchas, no cumple sino ponerse junto a la corriente y mirarle el color a la mosca que volando va por ella y sacarle del vivo, lo cual si verdadero se acierta es bastante de no dejar trucha en la corriente. La pluma se pone en el anzuelo de esta manera: puesto en el anzuelo el sedal que sea blanco y bien torcido, de solas seis cerdas, y el anzuelo que sea media vuelta bien templado, tomaran una poquitas de las plumas y desde la "enxeridura" del anzuelo ponerlas han que vallan las plumas hacia el sedal y comenzarlas a atar desde casi la vuelta del anzuelo hasta la paleta, y llegada la atadura hasta allí, retornarán las plumas hacia el anzuelo, de manera que con ella le escondan hasta encima de la punta, y hecho aquello, harán la cabeza de la mosca junto a la paleta de seda negra que esté encima de la pluma y después se hará el cuerpo de seda negra y pondrán encima la seda amarilla que quede como escalerica, porque el cuerpo se parezca debajo de la pluma. La pluma oscura de color es buena para el agua muy clara, para las mañanas. La pluma muy clara de color es buena para el agua algo pardilla, por las tardes y aún por las mañanas. Con la pluma se tiene que pescar como es dicho en las corrientes, sin plomo y sin vela, sino con solo la pluma, echandola abajo de la corriente y subiéndola por el río arriba con razonable destreza, de manera que valla la pluma arrastrando por encima del agua hasta lo alto de la corriente, porque de aquella manera se ceban las truchas a las moscas verdaderas que por eso engañan con las artificiales.

El higo negro y meloso es un cebo muy acertado para los barbos los meses de septiembre y octubre, pescando con él a la tendida, con una pesica de plomo o de piedra, en las honduras donde hay certeza de barbos. El cual lance o pozo conviene que dos días antes con los mismos higos le ceben a las tardes y a las mañanas, hechos los higos pedazos. Hase deponer el higo en el anzuelo de esta manera: que cortado el pezón y corona del higo, harás el cuerpo cuatro pedazos cortados a jirones y cada uno de ellos será una cebadura puesta de esta manera; que pasarás el anzuelo por medio del bocado y vendrás a dar un nudo con el sedal con el cabo del higo para que no se caiga, y el anzuelo escondido con el higo, comenzaran a pescar, y no sin seguidera, porque no hay cebo a que mayores barbos se tomen que al higo. Y por eso es de llevar recios aparejos, cuando el agua va turbia o pardilla, que es mejor; y si no, en agua clara, que sea en la honduras.

La uva negra muy madura es buena para los barbos desde el fin de agosto para todo el mes de octubre. Hase de pescar con ella a la tendida en cualquier agua, cebando primero los lances con la uvas.

El queso fresco y un poco salado es bueno en agua pardilla, y a las veces en la clara, para los barbos, pescando a la tendida, como a la uva. Las alaicas, que llaman también aludas, son muy buenas para los barbos, pescando con ellas en aguas claras o pardillas por los meses de agosto, septiembre y octubre, que son los meses cuando a ellas se ceban los barbos. Hase de pescar con ellas al andar, con plomo y vela, "enxeridas" en los anzuelos por las colas y han de llevar sus alas porque mediante aquéllas las quieren mucho los barbos. Los camarones son para las bogas y madrillas en agua clara. Péscase con él al andar, con plomo y con vela, como la draga.

Un otro cebo hay que para pescar a los barbos y madrilla, es muy apropiado, sino que es un poquito asqueroso. Éste es que en las tierras donde faltan dragas en los ríos es muy estimado; y sácase de esta manera: tomaras un pedazo de higado de vaca o de cabrón y salarlo has y meterlo has debajo de la tierra, envuelto en un trapo mojado, y hasta nueve días; sácalo y hállalo has de gusanicos blancos y cabecillas negras, con los cuales se pesca como a la draga, y con más sutiles anzuelos y sedal. Y tornando a guardar el hígado en la tierra como de primero, tornarán a hallar los gusanicos y cada vez que lo harán. Mas donde hay dragas no se curan de este cebo.

Otros cebos hay con los que se acostumbra a pescar en los ríos, mas como son los mejores y mas principales los contenidos en este tratado y de los otros no se hace cuenta, no los quise explicar. Por tanto, noble señor, os suplico recibáis mi servicio con aquella voluntad que vuestra persona os obliga y mi sano deseo lo merece, pues otro no ha sido sino dejaros contento cumpliendo vuestro mandato, sin dejarle de las manos hasta la hora y punto que me aparté de vos. Y pues mi trastornar de libros ha sido grande y explicativa no pequeña, y mi escribir no perezoso por dar cumplimiento a mi palabra, os suplico que todo lo tengáis en cuenta sin pensar en más interés de habérmelo agradecido, porque con sólo conocer yo esto me tendré por satisfecho y bienaventurado.

Cazador: Ya, pescador, he visto antes la intención de tu señalado servicio, que no el tratado con el que me serviste. Y como aquélla tenga en tanto y más que con otra cosa mayor me hubieras servido, estoy tan aparejado para con obras gratificarte que querría, si posible fuese, que de mi agradecimiento sin fin quedase memoria, como de tu tratado para siempre quedará. Y con eso tengo determinación de hacer por ti dos cosas; la una, quitarte de este servicio, y la otra llevarte a mi estancia y darte en ella de comer todo el tiempo de tu vida, con una muy aventajada quitación porque tengas mayor contento.

Pescador: Señor, tus grandes propósitos te agradezco, mas desterrarme del río para no pescar no lo consiento, y de tu determinación apelo. Porque luego que no pescase, la muerte me pescaría.

Cazador: Pues si te parece, sea de esta manera; que con todos tus bienes te retires a mi aposento.

Pescador: ¿A que llamáis bienes?

Cazador: A tus bienes muebles.

Pescador: Señor, los que traigo conmigo.

Cazador: ¿Y por tu vida que no tienes más?

Pescador: ¿Y no os parece que para no estar descontento, que tengo harto y que con mucho no llevaré tanto cuando me parta? Pues como sabéis, ninguno irá más rico que yo, pues todos parten al cabal en cuanto a lo de este mundo, que en cuanto a lo del otro, quien más merece más tiene.

Cazador: Yo creo bien lo que dices y sé que en el nacer y el morir somos todos iguales y que de este siglo no se llevará otra cosa sino los bienes que se hacen y sacrificios que se ofrecen. Y considerando esto, quiero pagarte con darte vida con sosiego si la querrás.

Pescador: Señor, harto sosegada la tengo, pues no debo nada a ningún y tengo mis bienes seguros.

Cazador: Así me parece, pues no los dejas en casa y por eso quiero que te vengas a la mía. Y si algún día querrás venir a pescar, también estará en tu mano.

Pescador: De esta manera yo soy muy contento recibir de vos las mercedes, por las cuales Nuestro Señor os haga bienaventurado en la otra vida y os guarde y conserve en ésta como vos lo deseáis, mi señor. Amén

A Dios gracias.

 

.::El Manuscrito de Astorga::.

El librito, escrito por Juan de Bergara en 1624, transcribe las indicaciones de un pescador y vecino de Astorga (León), Lorenzo García, al que se debe considerar el autor de los montajes de moscas que contiene. Habla sobre un discernimiento entre los montadores de moscas y los pescadores de trucha a mosca de León en el siglo XVII, también trata sobre recetas para la construcción de las moscas que estaban en boga a ese tiempo. La imitacionesque contiene el Manuscrito son sofisticadas, y en algunos casos más completas que las inglesas de finales del siglo XIX y principios de XX.

Las imitaciones de Astorga estaban densamente montadas, a veces usando cinco plumas diferentes, podrían haber sido adecuadas al estilo de pesca de Basurto.

 

.::El Manuscrito de Luis Peña::.

 

Este escrito de un pescador leones recoge 41 montajes de moscas ahogadas de León utilizados en la época en que se compuso este texto (1825), esta inspirado en el Manuscrito de Juan de Bergara, del que quizá fuera poseedor. Pero a diferencia de éste, Luis Peña demuestra que practicaba la pesca y posiblemente montara las moscas que describe en su texto Enlace al texto del Manuscrito

 

 

ENERO Y FEBRERO

                    Aunque los pescadores de caña  tienen por inútil pescar en estos meses, en medio de los que no lo hacen, los que observan lanaturaleza encuentran a cada paso prodigiosos pastos y seres desconocidos a los más de los hombres y para que los aficionados a esta inocente distracción se convenzan de que no es imposible sacar truchas en los meses indicados, principio en ello con las observaciones siguientes:

               En estos meses y hasta la una o dos de la tarde, bajan al río y se ponen sobre las aguas dos especies de mosquitos, unos muy negros y finos, otros algo mayores de color pardo; ambas especies come la trucha a la primavera. Para su distinción llamaré “negrisco crudo” a la primera y a la segunda “pardo crudo” y principiando a manifestar el modo de imitar estos mosquitos diré que el:

               1._ Negrisco crudo, necesita una pluma muy negra y fina. De ella se cogen los pelos que sean precisos para formar dos alas cortas en un anzuelo pequeño muy fino. El cuerpo se forma con cáñamo crudo sin brinca.

               2._ Pardo crudo, necesita pluma de gallo de la ribera de Boñar, con manchas casi negras sobre un campo blanco y azul; las manchas deben ser menudas y que pasen bien la arista de la pluma. El anzuelo debe ser fino y pequeño. Se le pondrá cuerpo de cáñamo crudo como el anterior.

  MARZO

               En este mes bajan diferentes especies de mosquitos. A los que más tiran las truchas son los que se pueden imitar de la forma que diré y para el efecto, se conocerán los mosquitos y posturas imitadas, con los nombres que a cada uno en particular doy, según sigue:

              3._ Negrisco, Este mosquito se hace con pluma de gallo negrisco ahumado, pero muy cristalino, de modo que bien mirada la pluma a la luz, tenga un color como el de acero bruñido. El cuerpo se forma con lino negro. La brinca con una hebra de seda blanca. El anzuelo fino y pequeño.

               4._ Pardo, Este mosquito se puede figurar con pluma parda de color algo encendido. La mancha como negra, de color sarrioso y salteada, pero son pocos los gallos que dan o crian esta pluma; en su defecto se puede mezclar una pluma parda, otra algo clara, pero sin color, como ahumado. El cuerpo se puede figurar con lino negro. La brinca con una hebra de seda blanca, otra de pinera ahumada.

              5._ Martinetes, Se figuran con un negrisco ahumado, otro de pica de pez azul, otra de pardo encendido, sus manchas juntas. De todas estas plumas se coge la suficiente arista para formar el mosquito, casi por tres partes iguales bien mezcladas, a excepción de la de pica el pez y bastan doce pelos. El cuerpo, de seda blanco con una albarda en el lomo de seda plateada oscura. La brinca, de seda de pinera ahumada.

             6._ Esmolides, se figuran con pluma de negrisco algo ahumado; se ponen por encima unos pelos de pica el pez y se cubre todo con otro negrisco más ahumado. El cuerpo de seda morada, de color cardo; brinca de seda blanca, mezclada con seda morada.

             7._ Longaretas, Se forman con pluma de negrisco ahumado no muy claro; otra de pardo muy encendido de obra rala. El cuerpo se pone con hebra de cerado, no muy ahumado; otra de seda parda.

               8._ Bermejos crudos, Se forman con pluma de negrisco ahumado bien claro; otra de pica el pez azul; otra de pico encarnado o corvas, de esta poco; otra de pardo muy dorado, obra muy menuda. El cuerpo se pone con seda de color tabaco encendido y brinca de seda blanca y azul.

    ABRIL

             9._ Negriscos, Se forman con una pluma de negrisco ahumado, muy claro. El cuerpo de capullo de seda blanca. La brinca de seda blanca (una hebra).

             10._ Pardos, Se forman con una pluma parda de color de grano de trigo, que tenga la mancha gruesa. El cuerpo, por debajo, de seda venera y se cubre con capullo de seda blanca, de modo que transparente algo la verde. La brinca de seda morada clara y otra blanca, y por debajo de la pluma se formará con seda morada, una especie de papo que tiene el mosquito de esta clase. Esta postura es abultada.

            11._ Morones, Se forman con negrisco muy ahumado y pluma parda, de color acobrado, con mancha u obra menuda. Cuerpo de seda parda, no muy oscura. La brinca con hebra de seda blanca y otra parda.

             12._ Aranines, Se forma con pluma de negrisco ahumado y otra de pardo de color de cobre, de obra o mancha menuda. El cuerpo de seda plateada clara, de modo que se transparente la pajiza, cuatro costeras de seda negra muy delgadas de suerte que caiga una en el lomo, otra debajo y otra a cada lado. La brinca, con una hebra de seda blanca y otra plateada. Esta postura en e río Sil hace, prodigios.

           13._ Encubiertas, Se forman con plumas de negrisco ahumado muy claro y otra de pardo de color de lenteja de obra o mancha gruesa. El cuerpo de color de aceituna cordobesa escabechada. Dos costuras, una a cada lado, de seda blanca; otra aceitunada y otra de verde mar.

          14._ Hormigas crudas , Se forman con plumas de negrisco ahumado muy claro, unos pocos de pelos de pica el pez, otros de pico encarnado pluma de pardo de color cobre con mancha menuda. El cuerpo de seda morada clara. La brinca se hace con hebra de seda blanca, otra morada y un pelo de pluma de pavo real.

           15._ Bermejos crudos , Se forma con pluma de negrisco ahumado clarísima, unos pelos de pica el pez y otros de pico encarnado, pluma de pardo no muy dorado, con obra muy menuda y junta. El cuerpo se hace con seda de color tabaco, claro, con brinca, con una seda muy delagada del mismo color, una blanca y otra azul.

           16._ Casendos , Se forman con una pluma negrisca algo oscura, otra de gallo rubión y se cubre todo con unas plumas de la primera. El cuerpo de seda de color naranja; la brinca de seda blanca y anaranjada.

           17._ Pardos corzunos , Se forman con un negrisco ahumado y un pardo de color de lenteja clara con obra gruesa. El cuerpo de seda verde mar; por encima se cubre con capullo blanco de modo que se transparente lo verde. La brinca de seda blanca y morada clara y con la morada se rodeará por debajo de la pluma hasta que se forme un papo.

            18._ Sarietas , Se forman con pluma de negrisco ahumado, otra de gallo negro, otra de gallo rubio y unos pelos de pica de pez. El cuerpo de seda parda; la brinca blanca y morada. Esta se pone cuando llueve.

           19._ Salticas , Se forman con plumas de gallo vidriado, otra de gallo rubio de color de cardo, de estas pocas, y otra de pardo de obra rala y color de lenteja algo encendido. El cuerpo de seda parda, costeras a los lados de seda plateada.

           20._ Hormigas de otro género , Se forman con plumas ruciscas, unos pelos de pica el pez, otra de pardo moreno crudo, de obre manuda. Cuerpo de seda bien encarnada. La brinca de seda negra, con pelo de pluma de pavo real todo bien torcido.

          NOTA._ Muchas posturas del mes de abril suelen seguir en el mes de mayo, cuando el temporal de éste es crudo. Esto lo observará el pescador y visto el mosquito que cae en el río, no le será difícil, con experiencia, hacer buen uso de las imitaciones que indico.

  

MAYO

        21._ Indios pintados , Se forman con plumas de rubio claro, otra de pito verderón; cuerpo de capullo de seda pajiza, la brinca de seda blanca y de color naranja y se forma un papo debajo de la pluma con las dos brincas de seda.

         22._ Pardos pintados , Se figuran con pluma de gallo pardo corzuno, otro de pito verderón, otra de pardo tostado, con obra igual y gruesa. El cuerpo de capullo pajizo y la brinca de seda blanca de color de naranja.

         23._ Indios claros , Se forman con pluma de gallo que tire a blanco muy cristalino, unos pelos de pica el pez y otra de pluma más blanca que la primera. Cuerpo de seda blanca; la brinca una hebra de la misma y otra pajiza.

         24._ Bermejos , Se forman con plumas de gallo rubio muy claro, unos pelos de pica el pez y otros de pito encarnado, otro de pardo muy dorado, con obra menuda y junta. Cuerpo de seda atabacada, la brinca de seda azul, color naranja, blanca y pajiza, todas muy delgadas.

        25._ Hormigas ubiscas , Se forman con plumas de gallo rubio claro. Se le mezclan unos pelos de pica el pez, otros de pito encarnado, otros de pardo de color cobre, de obra muy menuda y junta. El cuerpo de seda de colro naranja. La brinca con una hebra muy delgada del mismo color, otra blanca y un pelo de pluma de pavo real.

        26._ Encubiertas meladas , Se hacen con plumas de negrisco ahumado algo crudo, otra de pardo algo dorado de obra rala y gruesa; otra de pito verderón. Cuerpo de seda plateada oscura; la brinca pajiza con dos costeras, una a cada lado también pajizas, Es una buena postura para el sereno.

        27._ Negretas , Se forman con negrisco ahumado claro, mezclado con unos pocos pelos de pica el pez y de pito encarnado y todo se cubre con pluma de pardo negro de obra menuda. Cuerpo seda morada; brinca de pelo de pluma de pavo real, torcida con hebras de seda morada.

        28._ Moscas de perra , Se forman con un negrisco pardo y claro, de obra gruesa y rala, color de perdiz pardina. Cuerpo de seda parda, con costeras de seda plateada; la hebra de seda verde y parda.

        29._ Deslucidas , Se forman con pluma de negrisco claro, otra de pardo ablancazado de obra rala y anegretada, unos pelos de pica el pez azul y otros de pito verderón. El cuerpo de capullo pajizo. Brinca de seda azul celeste y pajiza clara.

        30._ Cascudos galanes , Se forman con pluma de negrisco claro, unos pelos de pito verderón, pluma de gallo rubio, cuerpo de seda anaranjada, brinca una hebra de la misma seda y otra pajiza.

        31._ Medias rubias , Se forman con un negrisco claro, pasado, ahumado, pluma de pardo color de lenteja de obre gruesa y rala. Cuerpo de seda verde cubierto con capullo blanco, de modo que se transparente la verde y una albarada de seda plateada en el lomo. Brincas, una hebra de seda plateada y otra verde.

        32._ Pardos maduros , Se forman con plumas de indios pardos pasado y no muy ahumado, otras de pardo claro de obra rala y otras de pardo algo más encendido con obra más rala. Cuerpo de capullo casi pajizo. La brinca de hebra de pinera nueva, seda plateada y un papo junto a la pluma de tabaco encendido.

        33._ Otros pardos maduros , Se imitan con pluma de indio claro pasado, ahumado y tostado. Otra de pardo tostado de obra menuda, otrade pardo no tan tostado, de obra rala y gruesa. Cuerpo de seda plateada oscura, una costera a cada lado de seda de pinera nueva. La brinca de seda plateada clara.

        34._ Cadenos , Se hacen con indio claro, unos pelos de pito verderón, otros pocos de pluma azul de gallo y todo se cubre con pluma de pardo dorado de obre algo gruesa e igual. Cuerpo de capullo pajizo. La brinca de seda azul, una hebra pajiza y otra morada claro. Cuando se observe que este mosquito sobresale de su color verdadero entonces se cargará más plumas de pito verderón; cuerpo de seda color de tabaco encendido con brinca dorada y azul.

        NOTA._ Muchas posturas indicadas en el mes de mayo suelen servir para el siguiente de junio cuando este esté pardo y lluvioso.

 

JUNIO Y JULIO

      35._ Maguetas , Se hacen con plumas de indio entreblanco y color de canario, otra de pito verderón, de suerte que bien mezclado forman un color casi pajizo. Cuerpo de seda pajiza, costera en el lomo de tabaco tostado, brinca de seda pajiza, blanca de color tabaco.

        36._ Bermejos maduros , Se hacen con plumas de indio muy claro, rubiscado, unos pelos de pica el pez, otros de pito encarnado, otros de pito verderón, una pluma de pardo más dorado de obra muy menuda y junta. Cuerpo de seda color tabaco encendido. La brinca de seda azul pajiza y morada clara. Todas las hebras bien torcidas.

        37._ Hormigas maduras , Se hacen con plumas de indio claro, algo tostados, pelos de pica el pez, otros de pito encarnado, otros de pito verderón y todo se cubre con pardo dorado y encendido, con obra menuda y junta. Cuerpo de seda de color rosa. La brinca de seda dorada y pelo de pavo real.

        38._ Medio rubio maduro , Se hace con pluma de indio muy claro, ahumado, pelos de pito verderón, pluma de pardo dorado de obra rala y gruesa. Cuerpo de capullo pajizo, una albarda de seda plateada oscura y la brinca de seda dorada y plateada.

        39._ Gualdas , Se hacen con un indio muy pasado y claro, pelos de pito verderón, pluma de pardo algo dorado de obre menuda y se le mezclan más plumas de pito, de suerte que todas las plumas juntas parezcan pajizas manchadas. Cuerpo pajizo y brinca de seda blanca y pajiza.

        40._ Julianinas , Se hacen con pluma de negrisco crudo, pelos de pito verderón, otra de pardo crudo de obre menuda. Cuerpo de seda morada, dos costeras de seda pajiza una a cada lado; brinca de seda morada y pajiza.

AGOSTO Y SEPTIEMBRE

      41._ Albernios , Se hacen con plumas de indio ablancazado, pelos de pica el pez, pluma de paloma torcaz de las de color leche y encima un papo de meollo del cañón de pluma de escribir, brinca de seda blanca de color de leche o cerda de capullo blanco. Esta postura baja al sereno de la tarde al río Sil.

 

 

Cañas, carretes, moscas y líneas

Aunque en los tiempos de Dama Juliana todavía se empleaba una línea de largo fijo, firmemente atada a la punta de la caña, en algún momento entre los macedonios y el tratado se había producido un cambio importante en el largo de las cañas.

Los pescadores se dieron cuenta a lo largo de esos once siglos que alargando las cañas no sólo presentaban mejor la mosca, también conseguían presentar el señuelo desde más lejos y así evitar que el pez viese al pescador. En el siglo XV algunas cañas de mosca rondaban los 18 pies, casi 6 metros. Se las fabricaba en dos o tres tramos, con diversos tipos de maderas, estas varas sin anillas eran cónicas, la parte inferior se ahuecaba para aligerarlas y en algunos casos guardar los otros tramos en el transporte, de todas maneras eran cañas muy pesadas. El desarrollo de las cañas modernas está íntimamente ligado a un cambio importante en las líneas, a la invención del carrete y al agregado de las anillas en las varas. No se conoce con certeza el momento en que los pescadores evolucionaron de una línea fija atada a la punta de la caña, a otra de mayor longitud que podía ser lanzada, pero el hecho que ésta tenía que deslizarse a lo largo de la caña obligó a buscar soluciones a este problema

El primer resultado fue el agregado de guías o anillas para mantener la línea controlada. Posteriormente, a medida que el lanzamiento evolucionaba, fueron desarrollándose diferentes tipos de pasahilos, hasta llegar a los que tenemos actualmente, que no han variado apreciablemente en los últimos cien años.

Al comienzo, la línea de mayor largo se ataba en la base de la caña, lo que creaba una serie de incomodidades que se resolvieron con la aparición de los primeros y rudimentarios carretes, cuya función primordial era albergar la línea que no se estaba usando. En 1651, T. Barker, en The Art of Angling, menciona por primera vez el carrete y en 1657, en una edición ampliada de dicha obra, aparecen los primeros grabados de estos primitivos carretes construidos en madera, de los cuales descienden directamente los actuales

En 1653 se publica "El Perfecto Pescador de Caña" de Izaak Walton. Este libro ofrece un completo manual de como se debe pescar cada especie. En la segunda parte de este libro, escrita por su alumno Charles Cotton, existen varios capítulos dedicados a la pesca a mosca, en dos de ellos se trata de que tipo de mosca debe emplearse según el mes del año, explicando y dando datos sobre los montajes.

En 1836 Alfred Ronalds escribe un libro titulado "The Fly Fisher's Entomology" siendo el primer libro que hizo una clasificación con rigor científico, muy similar a la que usamos actualmente. Hacia 1850 algunos pescadores experimentaron con secciones triangulares de bambú, pegadas entre sí para crear un perfil hexagonal, construyendo así las primeras cañas que permitían lanzar la mosca a una distancia notable, aunque este tipo de construcción de cañas ya se conocía en Europa desde el siglo XVII. Los primeros bambúes llegaron de la India y fueron muy utilizados hasta que una nueva variedad originaria de China demostró tener características muy superiores para la construcción de cañas. Este bambú conocido como "Tonkin" fue inmejorable desde sus primeros prototipos en 1880, hasta que en 1970 aparecieron las primeras fibras de carbono. Ni siquiera la fibra de vidrio de la década del cincuenta logró desplazar al "Tonkin". Los ingleses fueron los primeros que experimentaron con el laminado de segmentos de bambú, lo que conocemos como "bambú refundido", pero estos primeros intentos no despertaron gran interés. El verdadero desarrollo de las cañas de bambú se produjo en los Estados Unidos, donde Samuel Philipe, armero y violinista de Pennsylvania, comenzó a laminar el bambú en tiras para formar tramos de cañas hacia 1846. Primero probó con las punteras para finalmente pasar a cañas hechas totalmente de "bambú refundido". A partir de ese momento la pesca con mosca fue ganando adeptos rápidamente, muchos de los cuales a su vez se transformaron en diseñadores de revolucionarios equipos. En la actualidad estas cañas se siguen fabricando a mano y tienen ciertas cualidades que las hacen únicas (sobre todo su precio). Una de los inconvenientes que presentan las cañas de bambú refundido, es que requieren de mantenimiento periódico, sobre todo cuando se ha empleado barniz natural para su acabado.

En la década de los 40, fue introducida la fibra de vidrio, que alcanzó rápida popularidad, debido principalmente a su precio accesible y durabilidad. Sin embargo, como no eran demasiado rígidas, su comportamiento era un tanto errático e impredecible. Este problema se corrigió al colocar un centro ahusado de acero (llamado mandril), que posteriormente se forraba de capas de fibra de vidrio. Esta técnica produjo cañas más rígidas y ligeras, mejorando enormemente su comportamiento. La fibra de carbono producida en el año 1964 por el equipo de William Watt poseía unas muy buenas cualidades mecánicas pudiéndose fabricar en forma de tela que puede ser enrollada en una vara ahusada de acero. Esta fibra es mucho más resistente y ligera que la fibra de vidrio y además, presenta una mayor relación rigidez-peso (módulo) que da lugar a cañas más delgadas, ligeras y fuertes capaces de lanzar la mosca a grandes distancias. Hoy día, el 95% de las cañas para mosca se hacen de este material. Las mejores acciones de las fibras de carbono modernas son herederas de los trabajos de infinidad de artesanos del pasado dedicados al bambú, quienes sentaron las bases para cualquier diseño futuro. el tratado de Dama Juliana Berners aparecen recetas de teñidos para camuflar la línea, algo muy avanzado para sus días, y las moscas descritas fueron la simiente de las actuales. Hasta la década de los años 70, cuando fueron introducidos materiales sintéticos como el Mylar, Antron, y otros, se utilizaban para la confección de las moscas artificiales exclusivamente plumas de aves y pieles de animales, algunos en peligro de extinción, hecho este que hacía difícil -y muy cara- la obtención de algunos materiales.

La línea de mosca, originalmente fabricada con fibras vegetales, cerdas de caballo o tendones de animales estirados, se ataba a la punta de la caña y tenia un largo similar. Fue a partir de finales del siglo XVII manufacturada con seda (de ahí el nombre sedal) y durante cientos de años no existía mejor material. Con el uso de la seda se lograron líneas de excepcional calidad, ahusadas como las DT actuales, muy delgadas y perfectas para presentaciones delicadas. Aún hoy se siguen fabricando para los más puristas, que insisten en sus ventajas sobre las líneas plásticas para cierto tipo de pesca y no dudan en pagar el altísimo costo de estas líneas hechas totalmente a mano. Ya en nuestro siglo, las líneas de mosca adquirieron su forma, y los materiales utilizados son principalmente sintéticos, predominando el PVC y otros nuevos polímeros.